Otra vez observaba el vacío cubierta de nostalgia totalmente eterna,
no sabia que hacer... si ir o no.
Mis ojos colmados poco a poco de ese manto grisáceo que opaca hasta la maravilla más primorosa del esta creación, me hacía experimentar cierto grado de estolidez... no quería, no quería lagrimar estupideces, de verdad que no.
Recordaba cada instante vivido... no sé porque lo hacía, seguía sintiéndome estúpida.
La miré a los ojos y sonreía, como siempre, sin ninguna complicación... entonces hablé, no quería silenciar más como dijo por ahí un gran hombre "La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio"... yo no podía darme más lujos estando en esa posición. Entonces... no sé de donde nació tanta veracidad, pero quizás la soledad se aburrió de estar tan sola.
Lo sabía, pensé, ella también me necesitaba... después de aquella jornada, sentí-
Acabó de derrotar gran parte de esta soberbia, acabo de dar un GRAN paso que me trajo lo verídico. :)
Para sentir hay que dejar de pensar...
El horizonte aún me espera, necesita de una nueva mirada, si, claro

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada