La vida fluye insaciable... hambrienta de sonrisas y dolores. El aire es tan distinto en este lugar, el manto grisáceo cubre de a poco los ojos de quienes a mi lado están; emerge continuo el mar inquieto que reprimido está en la pasión interior... Nadie puede controlarlo, con el indicio de la primera gota, se desata el desastre exterior. El aire es distinto aquí, la respiración no se aquieta, de hecho sube y baja como aquel juego que cobijo nuestros tiempos... No hay fuerzas, nadie las posee; es como si hubiese arribado de pronto un huracán llevándose consigo el valor, y queda nada, en nadie.
El aire es MÁS distinto que ayer, el manto grisáceo ya es parte de sus rostros, el mar antes incontenible y feroz, se ve desaparecer en un caudal curvilíneo por las mejillas. Se aquietó la respiración, sólo queda ese cuerpo, y su ánima se fue lejos, ya no existen los juegos más que en mi mente. Se aquietó la sangre, esa sangre que dio más de mil vueltas por su consistencia, se aquietó el motor, se acabó el camino, apagamos el dolor, y sus ojos se cerraron eternamente.
..Me duele tanto tu partida.
Cuídese.- Te amo(L).

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