sábado, 6 de junio de 2009



¿Cierto?
Sentada junto al cielo, lluevo.
Briznas de nostalgia interior.
¿No es algo diferente, llorar junto al viento?
Sentada junto a la tierra, camino.
Algo de polvo desmemoriado me acompaña.
¿No es algo diferente, caminar junto a ceniza?
Sentada junto al mar, emergí.
Esa brisa marina congela mis experiencias.
¿No es algo diferente, emerger eterna?
Sentada junto al aire, respiro.
Intensidad, sabores, ruegos.
¿No es algo diferente, respirar vehemente?
Sentada junto a mi, me observo.
Mis ojos reflejan la intensidad de este mundo,
de la vida, de las dudas estultas que arremeten,
que se llevan palabras, que exteriorizan deseos.

¿No es lago diferente, observarse a si mismo?.

martes, 2 de junio de 2009


Cerrar de vez en cuando los ojos es postrarme en las sombras durante la eternidad.
No sé si decir que no entiendo sería lo correcto.
Dude muchas veces de la capacidad de mi pensamiento y de mis ojos al momento de observar asechadamente un mal. Corrí desesperada cuando no me quedaron escusas que manifestar, sufrí sin querer (nadie lo quiere), lo que pocos tienen dentro de sus parámetros de normalidad. Lloré como todos lo hacen con intensidad. Estuve al borde de la muerte y nadie me dijo como realizar el contrapeso para no caer, estuve al borde del bochorno y nadie me indico donde esconderme, estuve al borde de perder mi vida, y nadie me dijo como recuperarla, estuve... muchas veces en situaciones estólidas y nunca pedí que me ayudaran, nunca pedí nada, nunca pedí nada... Será por ésta personalidad tan extraña que me acompaña, que el indicio de valor ajeno me aparta, y no es desmerecer la intención de los semejantes, es algo que limita mi entendimiento y me apaga por dentro, si, por dentro. ¿Qué diablos pasa? ... pasa que no tengo palabras para explicar ese sentimiento absurdo e insólito, ese que me deja sin argumentos, ni nada; ese que me sumerge en la confusión, aquel que me hace quedar como una verdadera idiota observando tus labios, NUNCA pedí ayuda a alguien y ésta no será la excepción para representar lo que me consume por dentro.

Mata, mata el valor.




.. ¡Qué diablos le pasa al mundo!
Ya se está manifestando la guerra nuclear, ya vendrá, ya vendrá. Estaré aquí... esperando la postrera sombra.

La vida fluye insaciable... hambrienta de sonrisas y dolores. El aire es tan distinto en este lugar, el manto grisáceo cubre de a poco los ojos de quienes a mi lado están; emerge continuo el mar inquieto que reprimido está en la pasión interior... Nadie puede controlarlo, con el indicio de la primera gota, se desata el desastre exterior. El aire es distinto aquí, la respiración no se aquieta, de hecho sube y baja como aquel juego que cobijo nuestros tiempos... No hay fuerzas, nadie las posee; es como si hubiese arribado de pronto un huracán llevándose consigo el valor, y queda nada, en nadie.